El mayor depredador de nuestra despensa marítima se llama: pez león

Colombia

Destinos e historias Julio 24, 2016

De las travesías emocionantes y fuertes que he tenido en estas experiencias de turismo gastronómico, fue el realizar el recorrido en busca del pez léon. 

Cuando comenzamos a realizar la investigación éramos dos quienes viajaríamos pero la vida o el destino tenia otra idea de viaje en la que viajaría sola y afrontando un bloqueo con el agua que me dejo la ida súbita de quien estaría conmigo. 

Para entrar en contexto del pez león es importante saber que su origen es del océano indico pero por las razones que muchos no entienden al visitar otros países y el mal que pueden hacer al llevarse fauna y flora a sus países de origen sucedió de esta manera con este pez y un señor que lo vio bonito y lo llevo a su casa en Miami- Estados Unidos.

Este pez se reproduce rápidamente y fácilmente. Es glamurosamente peligroso ya que sus aletas terminan en espinas venenosas que con un solo roce generan una reacción fuerte en la piel que solo se va después de varias horas.  No solamente es el veneno que carga en sus aletas, es también el mayor depredador de la despensa marítima ya que come todo y ninguno se lo come. 
Se reproduce de manera sexual y en este proceso libera un par de bolsas que contienen entre 2000 y 15.000 huevos que son arrastrados por las corrientes haciendo de esta manera llegara rápidamente hasta nuestros mares.

En Colombia se encuentran  principalmente en Santa Marta y en Isla Fuerte donde lo conocí. 

Como una acción para preservar la despensa marítima se comenzó a realizar campañas con pescadores  y cocineros locales para realizar la pesca de este pez que solo se puede pescar buceando y con arpón.  Su carne es apetecida por su intenso color blanco y buen sabor. 
Hay que saber tanto pescarlo como cocinarlo ya que filetearlo significa saber retirar muy bien su veneno. 

Interesante y apasionante era emprender este recorrido que iniciaría desde Bogotá aéreo hasta Montería para comenzar una travesía terrestre hacia San Bernardo del Viento y Paso Nuevo donde tomaría una lancha que me dejaría en mi destino final: Isla Fuerte. 

Esta Isla se encuentra en el departamento de Cordoba al sur del Golfo de Morrosquillo. Es una isla pequeña habitada por gente cálida, amable y donde todos se conocen y son como una gran familia.
Mi experiencia debía comenzar desde un simple careteo, pasar por apnea, buceo a pulmón libre y finalizar con buceo con tanque para realizar la pesca del pez león. 

El día del buceo con tanque era la prueba reina con mi bloqueo con el agua y adicionalmente era el día que más esperaba para conocer el hábitat de este pez, conocer sobre su pesca y salir del agua a la preparación del mismo.
Estaba tranquila, siguiendo las indicaciones de el instructor. Comenzamos a descender  y a manejar la presión en los oídos. Todo iba bien, la presión en los oídos estaba controlada pero al momento de soltar mi mano de la nariz una bocanada de agua me entro y rápidamente entre en pánico. La careta no estaba bien puesta y lo único que pude hacer fue buscar salir a la superficie. 
Mi mayor temor se había hecho presente pero no dejaría todo hasta ahí. Tome unos minutos para restablecerme, aire y un buen ajuste a la careta para comenzar nuevamente la inmersión. 
Una inmersión que me permitió entrar en un mundo desconocido, donde nadaba junto a diferentes especies, donde veía corales y sentía una paz indescriptible. 

Los pescadores locales son ávidos en la pesca de este pez, muchos lo hacen a pulmón libre y sin protecciones exigidas. Una proeza algo peligrosa a la que no le ven mayor problema.

Las palabras se quedan cortas para expresar las vivencias en esta isla con las diferentes experiencias de buceo en sus playas de aguas cristalinas donde fácilmente una langosta llega a la orilla del mar, jugar con los niños a elevar una cometa a la que le dicen barrilete, aprender en la noche a bailar choque mientras se toma cerveza o ron con la tradición local de dar el primer sorbo a las animas y que decir de la experiencia en cocina con una de las mejores cocineras de la isla que me enseño a filetear el pez y prepararlo con diferentes adobos locales.

Se puede consumir apanado, con un guiso local, en ceviche o magro con unas gotas de limón por nombrar solo una de las opciones. 

Siempre lo he dicho y lo seguiré afirmando. El turismo gastronómico es mucho más que un restaurante, es una experiencia que se vive con los 5 sentidos y conocer sobre este pez, esta isla en el caribe colombiano y la cultura de los locales, son de las vivencias que no tienen precio.