Chile y sus sabores en Santiago y Valle de Elqui

Chile

Destinos e historias Julio 24, 2016

Escribir sobre Chile es plasmar un conjunto de emociones al recordar sus paisajes, su gente y sus sabores.

He tenido la oportunidad de recorrer este país de punta a punta y en cada viaje me permite asombrarme aún más de su diversidad gastronómica, el contraste de sus paisajes y la amabilidad de su gente.

El recorrido que contare hoy hace parte de mi experiencia en el valle de Elqui y su capital, Santiago. 

La travesía comienza en Bogotá con un vuelo nocturno hacia Santiago con la aerolínea LAN.

Hay personas que piensan que la experiencia comienza al arribar al destino. Para mi todo inicia con la experiencia en vuelo, los sabores abordo y la calidez del personal en aire.

Comenzar descenso a Santiago es de los mejores recuerdos que puedo tener en  mi mente. Entre la cordillera se asoma la ciudad, el sol comienza a salir y el contraste naranja del sol con la cordillera nevada me hacen dar ganas de quedarme suspendida en el tiempo con esas imágenes.  Lamentablemente el tiempo es corto y se aterriza.

Es temprano! El día en la capital comienza y nada mejor que con una marraqueta recién salida del horno, una hallulla y una dobladita acompañadas de un buen té.  Los chilenos tienen influencia de cocina alemana e inglesa. Es por esta razón que el té no falta en los hogares chilenos.

Finalizando el desayuno comienzo a recorrer la ciudad con un santiaguino de muy buen humor, como se caracterizan los hombres chilenos. Comienza a hablarme de su ciudad, mientras recorremos el centro, principales barrios, iglesias y miradores. 

Llegamos al mercado central de Santiago y es  para mi una de las mejores visitas que puedo tener en el día. No puedo ocultar mi alegría cada vez que puedo entrar a conocer de cerca los sabores y preparaciones locales.

Me encuentro con una variedad de peces y mariscos que jamás había escuchado como lo son los locos y el picoroco, por nombrar solo unas.  Seguimos caminando y  me dejo tentar por las cerezas y las uvas. Son grandes, jugosas y muy dulces.

La vida en Santiago esta llena de sabores de todas las regiones chilenas y amplia variedad de cocinas internacionales gracias al fuerte movimiento de extranjeros que tienen día a día.  Es una ciudad que encanta y enamora a quien tiene el privilegio de conocerla.

El tiempo de estadía pasa muy rápido en Santiago y debo continuar mi recorrido hacia el valle de Elqui.

Nuevamente un vuelo de LAN me lleva hacia la serena para comenzar a deleitarme con los contraste de paisajes áridos con lagunas de azul turquesa y un cielo único. El valle de Elqui es catalogado como el cielo más despejado del mundo y es el punto de cosecha y producción de la bebida nacional; el pisco!.

Los contrastes de clima durante el día y la noche en esta región permiten que las uvas utilizadas para el pisco den un resultado final de muy buena calidad.  De la mano de CAPEL, marca líder chilena en la elaboración del pisco, conozco todo acerca de la bebida y dejo atrás la interminable pregunta de: y el pisco es peruano o chileno?

Saben de quien es? De la uva!. Una vez se conoce todo sobre las uvas, la cosecha, la producción y la diversificación que hacen del mismo junto con la historia de la bebida se entiende perfectamente que no hay razón alguna para realizar esa pregunta.

Marido una amplia variedad de piscos puros y  en cocteles con productos locales como lo es el charqui y el salmón.  Un buen pisco no solo se saborea en una piscola o en un pisco sour. Un buen pisco puro acompañado de un chocolate con alta concentración de cacao es una fusión en boca perfecta.

Retomando el recorrido durante el día en el valle de Elqui nos dirigimos a almorzar y me encuentro con una propuesta muy interesante: cocina solar. Esta zona tiene durante el día temperaturas altas que permiten hacer uso de la energía solar para la cocción de alimentos locales.  Unas sopaipillas con pebre son el inicio de los sabores locales para continuar con un pastel de jaiba, clásico de la gastronomía chilena.

La noche no se hace esperar y la magia de un cielo muy estrellado acompañada de un especialista en astronomía me permite tener una experiencia única.  De esas experiencias en la vida que vale la pena tener, recordar y repetir si Dios lo permite.

Recorrer Chile es  una tarea para hacer a conciencia, con calma y con los 5 sentidos activos. 

Hoy me remonte a uno de los varios recuerdos que tengo de este país para darles un corto abrebocas.